De acuerdo con Hernández, Fernández y Baptista (2014, p. 61-64) y Creswell (2003, p. 35-36), podemos decir, a grandes rasgos, que una revisión de literatura se realiza a través de los siguientes pasos:

  • Consultar a un experto en el tema que se desea estudiar para identificar fuentes primarias.
  • Identificar palabras clave o términos de búsqueda que te servirán para hacer la búsqueda a través de internet (el uso de tesauros puede ser muy útil en este paso). Procura que tus términos de búsqueda no sean demasiado generales, pues eso puede arrojar resultados inmensos y difíciles de manejar.
  • Realiza la búsqueda a través de motores como Google, Yahoo o Bing. Procura hacerla en español e inglés, pues gran cantidad de información se encuentra en este segundo idioma. Esta primera búsqueda te será útil para identificar fuentes primarias, pero ten en cuenta que estos motores son muy generales.
  • Realiza una nueva búsqueda en bases de datos relacionadas con tu área de conocimiento (CONRICYT, http://www.conricyt.mx/). Usa la opción de “búsqueda avanzada”, utilizando el sistema booleano, para obtener información más específica del tema que te interesa y reducir la cantidad de referencias.
  • Gracias a estas búsquedas lograrás tener una lista de referencias. Ahora deberás localizar los libros, artículos, ponencias, tesis, etc., para poder consultarlas. Búscalas en bibliotecas físicas y electrónicas, hemerotecas, filmotecas, videotecas o repositorios electrónicos. Deberás descargarlos, comprarlos, pedirlos prestados. Procura ser muy organizado y meticuloso en este proceso.
  • Ahora deberás consultar toda la información encontrada para identificar cual será útil y cuál deberás descartar. Los autores recomiendan lo siguiente:
    Para establecer la utilidad de los libros, conviene comenzar analizando el índice de contenido y el índice analítico o de materias por cuestión de tiempo, los cuales proporcionan una idea de los temas incluidos en la obra. Al tratarse de artículos de revistas científicas, lo más adecuado es revisar primero el resumen y las palabras clave, y en caso de considerarlo de utilidad, examinar las conclusiones, observaciones o comentarios finales o, en última instancia, todo el artículo” (Hernández, Fernández y Baptista, 2014, p. 67).
  • De los materiales que encontremos útiles, es necesario llevar algún tipo de registro o sistematización, que nos permite darle un orden a la información. Cada persona encontrará la mejor manera de hacerlo, pero una tabla o mapa, en donde se registren aspectos como nombre del trabajo, autores, año, metodología, tipo de estudio, entre otros, puede ser de utilidad. Puedes utilizar gestores bibliográficos, que te facilitarán enormemente el trabajo.
  • Paralelamente, es recomendable elaborar resúmenes breves de los artículos más relevantes (un párrafo, aproximadamente), en el que incluyas información como: problema de investigación, objetivos, metodología, muestra o participantes y resultados clave o conclusiones más relevantes.
  • Dichos resúmenes deberán organizarse, de la manera más apropiada de acuerdo con el tipo de investigación, para integrar un texto que formará parte de la versión final de la tesis.

La principal fuente de información durante la revisión de literatura, serán los artículos científicos. Es importante no confundir una revista de divulgación con una revista arbitrada o indizada (indexada). Las revistas de divulgación, son aquellas cuyo objetivo es que la sociedad conozca sobre ciencia y avances científicos. Usualmente no tienen un tema en concreto, sino que integran artículos de diferentes áreas del conocimiento. Por estar dirigidas al público en general, su lenguaje es sencillo, sin tecnicismos ni vocabulario especializado, y la redacción es clara y didáctica, tratando de explicar cómo impacta el hallazgo científico o el avance tecnológico en la vida cotidiana. Aunque este tipo de publicaciones son importantes, pues vinculan al investigador con la sociedad, no se son una fuente de información útil para la investigación porque no profundizan en los temas.

La revista científica arbitrada es una publicación dirigida a investigadores de la disciplina. En ella se presentan los resultados de las investigaciones más recientes en temas determinados, por lo que son muy especializadas. Se llama arbitrada porque tiene un comité de árbitros (pares académicos) que se encargan de revisar todos los artículos que los investigadores envían para su publicación. Se busca que dichos comités se aseguren de que la información que se presenta sea actual y novedosa, y que sea producto de una investigación científica. El comité selecciona únicamente los trabajos que cumplen con los mínimos de calidad que establece la revista, y envía observaciones que los autores deben atender para que el artículo pueda ser publicado. De acuerdo con las características de la revista, existen procesos de arbitraje con características distintas, que puede ser más o menos rigurosos, pero en términos generales todas las publicaciones académicas y científicas pasan por este proceso.

Las revistas indizadas o indexadas, son revistas arbitradas que, por sus altos estándares de calidad en los procesos de arbitraje, revisión y publicación, son integradas a índices o bases de datos. Los índices seleccionan únicamente a aquellas revistas que se distinguen por la calidad de la información que presentan, producto de investigaciones serias que generan conocimiento innovador. Las revistas indizadas además cuentan con una calificación llamada “factor de impacto”, que es un instrumento para evaluar la importancia de una publicación científica propuesto por Eugene Garfield en 1964. Esta medida es anual, y para calcularlo, se consideran los artículos publicados por la revista en los 2 años anteriores, y se divide el total de citas que se hicieron de esos artículos, entre el total de artículos de la publicación en dicho periodo. El factor de impacto se publica en el Jornal Citation Report del Instituto para la Información Científica (ISI, por sus siglas en inglés). Actualmente, ISI concentra la información de más de 12,000 revistas en 230 disciplinas, por eso es un referente internacional. La cita es la manera en la que un investigador reconoce el trabajo de los que le antecedieron, y sobre el que sienta las bases de su investigación, por lo que se considera que “la citación es el indicador más fuerte y confiable del valor académico de una publicación” (Testa, 2015).

El factor de impacto no es la única herramienta que se ha diseñado para medir a las publicaciones científicas, existen otros, como el índice h, propuesto por J.E. Hirsch, que busca medir las citas de un investigador, a partir de los artículos que éste ha publicado. Sin embargo, el factor de impacto de ISI continúa siendo el mayor referente internacional (Rivera, 2011: 32)

Utilizar como fuente las revistas con mayores factores de impacto será favorable para tu investigación, aunque es importante considerar que cada área tiene sus propios rangos en los que se suele colocar el factor impacto de sus revistas. Esto está asociado a las características de la comunidad científica de cada una de las áreas, y de sus hábitos relativos a la publicación.

Es probable que llegues a preguntarte cuántas referencias es necesario consultar en una revisión de literatura, o cómo puedes saber si has hecho una revisión adecuada. Hernández, Fernández y Baptista (2014, p. 81) dan las siguientes cantidades, considerando únicamente referencias de artículos de investigación, que sean recientes (los últimos 5 años) y que tengan relación con el fenómeno o el contexto estudiado:

Tipo de trabajo Cantidad de referencias

Investigación a nivel licenciatura para una asignatura

15 a 25

Tesis de licenciatura

25 a 35

Tesina

20 a 30

Tesis de maestría

40 a 60

Tesis o disertación doctoral

60 a 120

Te presentamos algunas preguntas que te permitirán confirmar que la revisión que has hecho ha sido adecuada:

  • ¿Acudiste a bancos de datos y pediste referencias por lo menos de 5 años atrás?
  • ¿Revisaste como mínimo cuatro revistas científicas que suelen tratar el tema de interés, preferentemente de los últimos 5 años?
  • ¿Buscaste tesis y disertaciones sobre el tema de interés?
  • ¿Localizaste libros sobre el tema en las bibliotecas universitarias?
  • ¿Consultaste con más de un experto en el tema?
  • ¿Hiciste una revisión de las páginas web de los institutos o asociaciones científicas relacionadas con el tema?

Referencias

Campanario, J. (2006). El factor de impacto de las revistas académicas: preguntas y respuestas. Página de la Universidad de Alcalá. Consultado el 3 de agosto de 2015: http://www3.uah.es/jmc/factordeimpacto.pdf Creswell, J. (2003). Research desing. Qualitative, quantitative and mix methods approaches [Diseño de la investigación. Aproximaciones cualitativa, cuantitativa y de métodos mixtos]. California: Sage Publications. Hernández, R., Fernández, C. y Baptista, P. (2014). Metodología de la investigación (6ª ed.). México: McGrwall Hill Education. Medicoa, G. (2000). Manual teórico-práctico de investigación social. Buenos Aires: Espacio Editorial. Rivera, H. (2011). Ética en las publicaciones científicas. En Recomendaciones para elaborar una tesis. Universidad de Colima: Colima, México. Testa, J. (2015). How to measure up: impact factor 2015. Página de Thompson Reuters. Consultado el 3 de agosto de 2015: http://stateofinnovation.thomsonreuters.com/how-to-measure-up-impact-factor-2015

Elaborado por: AEL