Navidad es una de esas épocas del año en que solemos convertirnos en Santa Claus, ¡sí!, hay un crecimiento exponencial de compras. Decenas de tiendas aprovechan la coyuntura y colocan descuentos que dan un pretexto perfecto al cliente potencial para ejecutar la compra. Desde luego, no existe inconveniente alguno en sonreírle un poco a la mercadotecnia, siempre y cuando, seamos clientes conscientes, observadores e inteligentes. Más aún en las transacciones en línea, ya que una compra de pánico, puede convertirse en un dolor de cabeza o en una completa estafa.

Hablando de esto último, hace un par de semanas, la tienda en línea  Plaza de la Tecnología, uno de los espacios predilectos para la compra de gadgets, telefonía y equipos electrónicos, se vio expuesta en redes sociales por un aparente fraude. Los internautas, se manifestaron en su Facebook oficial, asegurando, con impresiones de pantalla, la realización de compras que de manera misteriosa no llegaban a su domicilio. Desde finales de noviembre, comenzaron los reclamos pero, no fue sino hasta mediados de diciembre que la tienda informó el contexto de la situación.

A través de sus redes y página, Plaza de la Tecnología, dio a conocer la existencia de un sitio web apócrifo, que suplantaba su identidad. Las páginas guardan tal similitud que resulta difícil distinguirles entre sí; en el ObservatorioTIC, nos dimos a la tarea de revisarlos (véase imagen) e identificar las principales diferencias:

  1. Dirección URL- el original es plazadelatecnologia.com, mientras que el fraudulento plazadetecnologia.com, a simple vista no hay diferencia, sobre todo porque en ambos aparece el icono de candado, es decir, en ambos sitios la conexión es segura.
  2. Contacto- la página fidedigna, coloca número de teléfono y correo electrónico. La versión clon, tiene un apartado de contacto que, al seleccionar te lleva a un mapa con ubicación en Tijuana. No hay indicio que facilite conexión directa entre cliente-proveedor.
  3. Cuenta- únicamente el sitio original, permite que los usuarios registrados ingresen a su cuenta para gestionar la compra. Además desde allí se puede acceder a Pay Pal, haciendo que los datos personales estén protegidos.
  4. Carrito de compras- en la web original, cada compra se suma al carrito hasta que el cliente decide. El sitio apócrifo, solo tiene una sumatoria de cantidad de la compra y, no permite la realización del pago en línea. Posteriormente, solicita una dirección de correo electrónico a la cual se envía un formulario con número de pedido y la indicación de que el pago puede ser por transferencia bancaria, deposito en cuenta o a través de una tienda de conveniencia. Al final se proporciona una liga que dirige al Messenger de Facebook. Tal mecanismo es entendido como atención al cliente, y en esa “ventanilla” es donde se otorgan los datos para el pago. Además se asegura al comprador que recibirá su pedido por método exprés (24 horas posterior a la transacción).
  5. Categorías- en la versión real de la tienda existen siete categorías a modo de clasificador de productos, hecho que facilita la interacción del cliente con el producto. Mientras que en sitio de suplantación tiene solo tres categorías que atienden a la marca. De hecho, la cantidad de productos a la venta es mínimo y además, para quienes son conocedores, resulta extraño que la mayoría de estos posea un descuento por arriba del 70%.

Imagen I. Diferencias entre sitio original y apócrifo: caso Plaza de la Tecnología. Elaboración propia.

Pese a la denuncia del fraude y a la campaña de alerta que la tienda genuina ha efectuado, el sitio fraudulento sigue activo y disponible, e inclusive se han acumulado nuevas compras. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), organismo gubernamental encargado de salvaguardar a la ciudadanía frente a cualquier servicio financiero, señala que desde 2017, en promedio, el 49% de las reclamaciones anuales proceden del comercio electrónico. Además, al consultar el histórico de reclamaciones de la comisión, se evidencia un crecimiento del 35% de fraudes electrónicos en 2019 respecto del año anterior.

Frente a este escenario, una máxima del comprador digital debe ser “compro solo lo que necesito. Reviso opciones, valido el sitio de compra y evito el pánico de las ofertas”; sumado a lo anterior, enlistamos algunas recomendaciones genéricas:

  • Revisa la identidad del proveedor, las valoraciones de la página y las características del producto de interés.
  • Busca la declaración de políticas de privacidad y manejo de datos, si el sitio en cuestión no las posee, tal vez sea mejor buscar una segunda opción.
  • Verifica el aumento de costo por cargos adicionales: envío, impuestos y diferencias entre el pago en una sola emisión o parcial.
  • Procura realizar las compras desde tu conexión local (casa).
  • Guarda e imprime (screenshot), el comprobante de compra.
  • Observa que el sitio en que se realiza la compra sea seguro, esto se puede corroborar en la barra superior del URL, con la inicial https:// o con el ícono de candado cerrado. Aunque no siempre aplica, como en el caso que abordamos con anterioridad.
  • Acude a tu unidad bancaria e infórmate sobre los mecanismos de seguridad de tu tarjeta de crédito y/o débito, al realizar una transacción por Internet. En la mayoría de los casos puedes activar un mensaje al celular registrado, a través del cual se proporcionará un token (número único), que garantiza que la compra la realiza el titular de la cuenta.
  • No compartas tus datos financieros. Son personales e intransferibles.

Hacer de Internet un ecosistema seguro, empieza por pequeñas acciones que, eventualmente se transformarán en cultura digital.