La masificación de Internet y la producción vasta de contenidos ha generado una serie de malas prácticas, que van desde las noticias falsas hasta el plagio. Según Max Almaguer Garza, gerente en México de Turnitin, el software de identificación de similitudes intertextuales más usado en nuestro país, señala que el plagio o copia de ideas no es un fenómeno nuevo, de hecho se tienen casos desde los años 40 y 50 del siglo pasado. Sin embargo, desde sus estudios, han observado que el uso de la red mundial ha masificado y hecho más asequible tomar las ideas ajenas para asumirlas como propias. 

Belén Correa y Catalina Londoño (2018), ambas consultoras del departamento de éxito académico de Turnitin, coordinaron una investigación mundial entre docentes de preparatoria y universidad, para identificar los tipos de plagio de mayor recurrencia. La clonación resultó encabezar el listado. La clonación es concebida como una especie de espejo, en el que aproximadamente el 90% del contenido ha sido tomado de un autor al que se invisibiliza y roba el crédito. En segundo puesto, se localiza el plagio de tipo mosaico, una estrategia que consiste en tomar fragmentos de diversas fuentes y generar una línea argumental consistente y fluida.

El copiado y pegado guardan el orden tercero. En esta tipología, suele tomarse un solo texto, al cual le son retirados algunos fragmentos, si bien, el trabajo presentado no se alimenta totalmente de la fuente (como en el caso de la clonación), si representa un alto porcentaje del contenido. En torno al remix, Correa y Londoño (2018), le describen como una paráfrasis de diversos autores, haciendo creer que se trata de una reflexión genuina y personal. Similar a la búsqueda y remplazo, donde se cambian conectores, palabras clave, enlaces o algunos detalle, con el objetivo de disfrazar a las fuentes primarias.

Además de la identificación de las 5 tipologías recurrentes, los resultados del software antiplagio Turnitin (2017), señalan que América Latina es el 2do lugar a nivel mundial con mayor índice de mal uso de la información. México, Brasil, Colombia y Perú son los países que encabezan. En nuestro país, se estima que el 50% de alumnos de educación media y superior, usan ideas de terceros para sustentar sus trabajos ordinarios e inclusive de tesis. Lo anterior, nos lleva a reflexionar sobre la urgencia de fomentar la integridad académica como pilar en la construcción de nuevo conocimiento.

Es importante destacar, que una de las limitaciones para la regulación de la práctica de plagio, es la necesidad de pagar por el servicio de un software, ya sea de manera institucional o personal. Sin embargo, hace apenas dos semanas, Google lanzó la versión beta de Google Assignments, una herramienta que pretende contribuir a que profesores y estudiantes verifiquen en tiempo real la originalidad de sus textos. Para ello emplea la búsqueda y comparación entre millones de sitios web y libros electrónicos.

Los informes incluyen la señalización de las citas faltantes, parafraseo ineficaz o plagio involuntario, producto de una similitud alta con fuentes externas. Google destacó además, que los usuarios pueden ejecutar informes de originalidad hasta tres veces antes de proceder con el envío. Además, los contenidos escaneados con la herramienta no se convierten en propiedad de Google. Entre las líneas futuras, se planea que las escuelas con servicios de G Suite For Education del gigante tecnológico, cuenten con un repositorio privado. Ahora, es importante que probemos la herramienta y evaluemos su funcionalidad, ya que de ello dependen las mejoras y el lanzamiento oficial. Desde luego, herramientas como esta, no eximen a las instituciones de generar políticas y marcos regulatorios en torno a la integridad en la producción académica.