Propósitos docentes 2022

Tendencias

Llegó el 2022 y con ello se colocó un separador en el ejercicio docente. La escena aquella de una lección magistral, unidireccional y de monólogo será cada vez menos sostenible. Tal vez sea así para quienes no observan el entorno y en su reticencia, consideran que volver a las aulas es retornar a las mismas fórmulas. La pandemia durante los primeros meses dibujó un escenario de emergencia: anómico y paliativo; después con la llegada de la vacuna y la comprensión del comportamiento del virus, reconocimos que había que adaptarse e idear estrategias que disminuyeran brechas al tiempo que potenciaban el proceso de enseñanza aprendizaje.

Ahora, las instituciones, sobre todo las de educación superior, reconocen que la caducidad no está en la pandemia, (esa seguirá, mutará y de ello se encargarán especialistas) sino en los modelos de enseñanza aprendizaje. Este año trae consigo una sacudida de los paradigmas docentes, una urgencia de reconocer que lo digital es una constante y no un episodio, pues estar presente en el entorno del estudiantado no es filosófico, es necesario. Lo anterior lleva implícito tres puntos de anclaje:

  • Conocer las características de los jóvenes en el marco de Internet
  • Identificar la obsolescencia de contenidos
  • Construir una i-dentidad como docente
  • Reforzar las competencias digitales desde lo institucional

En ocasiones utilizamos etiquetas que permiten la identificación del alumnado y es positivo, toda vez que estas no sean una observación burda o parcial. Hay discentes que se desenvuelven de manera exitosa en el formato presencial pero no así en las aulas digitales; misma situación en el caso del ejercicio profesional docente. Desde luego, ni por un momento se enjuician los conocimientos o la suficiencia intelectual, es más bien un exhorto para transformar nuestras representaciones sobre el hecho educativo: el proceso de enseñanza-aprendizaje es adaptable.

Desde la noción de Bauman en su obra Sobre la educación en un mundo líquido (2012), podemos observar que fenómenos como el COVID-19, tienden a producir una pérdida en la credibilidad de las herramientas pedagógicas usadas, pues se percibe a la educación como estática en un contexto líquido y por ende cambiante. He aquí que apelamos a que si bien la educación es sólida como un metal, también posee la propiedad de la ductilidad. Conocer las características de las juventudes en el marco de Internet facilitan la transición a nuevos escenarios digitales.

Además, lo anterior coadyuva en la creación, selección y reconstrucción de contenidos que responden al contexto, evitando así las simulaciones en las que los materiales presenciales solo se vacían en formatos digitales. Es vital precisar que si bien el conocimiento no pierde caducidad, sí pertinencia, reciclar no es opción para este año. Debemos procurar configurar una i-dentidad digital que vaya más allá de plataformas, aplicaciones y gadgets, una que nos haga presentes y sociodigitales. Aunque suena a una tarea apabullante, podemos empezar paso a paso, qué tal con los propósitos de año nuevo.

Este año podemos agregar uno sobre competencias digitales y que de este modo, nuestra alfabetización tecnofuncional sea más sólida. Si desea sumar esta idea, no se pierda las publicaciones del ObservaTIC ya que en próximas fechas desplegará entre su oferta, opciones para la mejora digital.